Poemas de Francisco Cervantes

SAUDADE

 ESA nostalgia ausente,

azul acaso y por demás vacía,

esa secretaria emoción

más del acaso que elegida,

que me la diga el viento,

quémela diga el viento,

que me la diga, él, viento.

 

Así, por años e impedimentos,

avance y llegue su osadía

a decirme por qué huye

y por qué la persigo dulcemente.

Nadie contármela podría,

acaso ni siquiera el sueño,

quémela diga el viento.

 

Como una vieja estampa

que se mira de tanto padecer,

como una cara amarilla

seca ya aun del olvido,

pues nadie puede repetirla,

confirmarla de su alforja…

que me la diga el viento.

 

Aquella que supe cuando niño,

la que me di yo mismo

porque fuérame negada,

aquella nave ardiendo,

anuncio de tanta lejanía,

de no repetirse así se anuncie…

que me la diga, él, viento.

 

FRANCISCO CERVANTES

Cantado para nadie, Poesía Completa, P. 87-88,

D.R. © 1997, Fondo de Cultura Económica

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